El mes de enero comienzo del año 2012 ha sido inusualmente calido. Tengo todos los suéteres que saque de la caja de invierno en Noviembre colgados en mi ya congestionado closet y al abrir la puerta y escoger rápidamente un par de shorts y una franela me miran con cara de ansia.
Estamos en Miami; en el sur del norte, pero aun así recuerdo que el año pasado, estaba de estreno con una chaqueta de cuero que había comprado en una tienda de segunda mano en Lincoln Road. Estreno para mí al menos. En un afán de disculpar mi zapateada ecológica comprando artículos hechos con la piel de animales racionalizo mis acciones autorizándome a mi misma a solo comprar objetos de segunda mano. ( excepto zapatos)
La justificación es una chorrada lo se; la capacidad del ser humano para encontrar excusas ante sus actos irracionales es infinita.
En vista de que llevo tres días en flip flops y shorts decidí finalmente rendirme ante la evidencia que no voy a poder usar mi hermosa chaqueta de cuero este año y escarbo en mi otro closet la caja con la ropa de verano que había guardado en noviembre.
En algún momento me acerque a una tienda, browsee en todos sus percheros, colgué de mi brazo izquierdo gancho tras gancho para luego acercarme con una mezcla de fastidio y recelo al probador, fastidio por tener que probarme todo esto para al final conociéndome llevar a mi casa
solo una blusa y recelo por tener que encontrarme conmigo misma en un espacio
cerrado juzgando ante las luces fluorescentes la falta de nueva ropa interior y el poco control de mi boca ante las pastas.
Así que el fin de semana pasado volqué sobre el piso de mi cuarto toda mi ropa verano. Olía raro, como la ropa guardada durante meses empieza a oler, así que ya tenía ante mi la task de tener que lavarla toda. Luego de estar toda limpia y olorosa en mi cama empecé a seleccionarla
y que montón! Vestidos de verano, vestidos cortos, blusas de todos los colores, pescadores, aburridos trapos que no dicen nada de mí excepto la falta total de gusto y economía que tengo al
comprar ropa. Pensándolo bien dicen bastante.
Luego que termine de organizar la ropa, que digo, todavía no he terminado de organizarla, solo la doble toda y la puse en uno de los cajones, estoy esperando otro surge de energía para continuar.
Cuando termine de doblarla me di cuenta de que había entrado en mode organization, por lo que me dirigí a mi tocador, donde tenia en las gavetas todas mis cremas, productos para el cabello, maquillaje y maricadas para las uñas en complete and utterly caos.
Compre mi organizador en una tienda donde todos los cajones son de plástico, se llama container limited or something like that. Tiene rueditas que permitieron que lo rodara de mi cuarto hasta la sala donde estaban dando las new adventures of old Christine, un show americano supercomico con la actriz que hacia de Elaine en Seinfeld. Al terminar el programa tenia mi closet organizado y las gavetas de mi tocador en orden. Y había pasado toda una tarde arreglando cosas. Solo cosas.
Cosas que no me importaban si se extraviaban, cosas que había olvidado que tenia, cosas de las que me arrepentia de haber comprado. Asi que ante la avalancha de cosas que tengo en mi cuarto he decidido que no voy a comprar mas nada.
El dinero que tengo en mi bolsillo será únicamente para comida, bebida, artículos de limpieza ( cuerpo y casa) y distracciones, cines, bares, museos. Cuantos chap stick puedo tener sin repetir
sabores por christ sake! Y cremas para el cuerpo? Y franelas de todos los colores del prisma? Y bolsos y zapatos de diferentes colores y alturas?
No mas.
Estamos en Miami; en el sur del norte, pero aun así recuerdo que el año pasado, estaba de estreno con una chaqueta de cuero que había comprado en una tienda de segunda mano en Lincoln Road. Estreno para mí al menos. En un afán de disculpar mi zapateada ecológica comprando artículos hechos con la piel de animales racionalizo mis acciones autorizándome a mi misma a solo comprar objetos de segunda mano. ( excepto zapatos)
La justificación es una chorrada lo se; la capacidad del ser humano para encontrar excusas ante sus actos irracionales es infinita.
En vista de que llevo tres días en flip flops y shorts decidí finalmente rendirme ante la evidencia que no voy a poder usar mi hermosa chaqueta de cuero este año y escarbo en mi otro closet la caja con la ropa de verano que había guardado en noviembre.
En algún momento me acerque a una tienda, browsee en todos sus percheros, colgué de mi brazo izquierdo gancho tras gancho para luego acercarme con una mezcla de fastidio y recelo al probador, fastidio por tener que probarme todo esto para al final conociéndome llevar a mi casa
solo una blusa y recelo por tener que encontrarme conmigo misma en un espacio
cerrado juzgando ante las luces fluorescentes la falta de nueva ropa interior y el poco control de mi boca ante las pastas.
Así que el fin de semana pasado volqué sobre el piso de mi cuarto toda mi ropa verano. Olía raro, como la ropa guardada durante meses empieza a oler, así que ya tenía ante mi la task de tener que lavarla toda. Luego de estar toda limpia y olorosa en mi cama empecé a seleccionarla
y que montón! Vestidos de verano, vestidos cortos, blusas de todos los colores, pescadores, aburridos trapos que no dicen nada de mí excepto la falta total de gusto y economía que tengo al
comprar ropa. Pensándolo bien dicen bastante.
Luego que termine de organizar la ropa, que digo, todavía no he terminado de organizarla, solo la doble toda y la puse en uno de los cajones, estoy esperando otro surge de energía para continuar.
Cuando termine de doblarla me di cuenta de que había entrado en mode organization, por lo que me dirigí a mi tocador, donde tenia en las gavetas todas mis cremas, productos para el cabello, maquillaje y maricadas para las uñas en complete and utterly caos.
Compre mi organizador en una tienda donde todos los cajones son de plástico, se llama container limited or something like that. Tiene rueditas que permitieron que lo rodara de mi cuarto hasta la sala donde estaban dando las new adventures of old Christine, un show americano supercomico con la actriz que hacia de Elaine en Seinfeld. Al terminar el programa tenia mi closet organizado y las gavetas de mi tocador en orden. Y había pasado toda una tarde arreglando cosas. Solo cosas.
Cosas que no me importaban si se extraviaban, cosas que había olvidado que tenia, cosas de las que me arrepentia de haber comprado. Asi que ante la avalancha de cosas que tengo en mi cuarto he decidido que no voy a comprar mas nada.
El dinero que tengo en mi bolsillo será únicamente para comida, bebida, artículos de limpieza ( cuerpo y casa) y distracciones, cines, bares, museos. Cuantos chap stick puedo tener sin repetir
sabores por christ sake! Y cremas para el cuerpo? Y franelas de todos los colores del prisma? Y bolsos y zapatos de diferentes colores y alturas?
No mas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario